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Castillos en el aire

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Según el día que llevo, pienso que no existe mejor forma de aprovechar el tiempo o de no sentirme más frustrada que yéndome a dormir. Mañana trataré de ordenar mis ideas y de explicar de alguna forma lo que he hecho, o mejor dicho no he hecho hoy. Por mí, por si al verlo escrito se me abren los ojos de una vez, y por fin ESPABILO.
A dormir pues.

Número seis

Me besa, me desnuda, hace de mí lo que quiere
estoy borracha, todo me da vueltas, tengo que ir
al baño dos veces para no vomitarle encima

se marcha temprano a toda prisa, no hay despedida
nota justificativa o teléfono de contacto, sólo dudas
todos los hombres son príncipes a las cinco de la mañana

todas las putas son tú cuando despiertas y no hay nadie.
(Pablo G. Casado)

Harta:

De la frialdad.
De la indiferencia.
Del poco orgullo que puedo llegar a demostrar a veces.
De las mentiras y la palabrería que no va a ningún sitio.
De poner siempre buena cara.
De no hacer las cosas cuando a MÍ me da la gana. De que sea sólo cuando y como tú quieres.
De no escuchar nunca ni una puta palabra bonita hacía mí y sí hacia los demás.
De no poder echarte así como así de mi vida. De que para ti eso sí sea sencillo.
De soñar contigo.
De las complicaciones.
De que no te preocupe ni un poco tratar de entender lo que pasa.
De que sólo se reduzca a eso.
De saber que en cualquier momento vas a desaparecer del todo.
De saber que me vas a olvidar, también del todo.
De no valorarme lo suficiente.
De tragarme las ganas.
De la cobardía.
De querer odiarte.
De querer odiarte.

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Lo único que te faltaba por hacer hoy era darme con la puta puerta en las narices. Y ya lo has hecho.

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Hay pocas cosas tan irritantes como saber que estás haciendo las cosas bien y no obtener ningún tipo de resultado.

N2

Hoy VI a N2, y lo VI de verdad, no fueron imaginaciones mías. Lo sé porque la mano se me depositó inmediata y automáticamente en el pecho para sujetar eso que estaba a punto de estallar.
Sí que era su coronilla.
Sí que eran sus gigantes ojos verdes.
Sí que era ¿su barba?, por lo visto sí.
Y sus vaqueros. Y esos playeros tan viejos.
(Y su novia).
Y sí que hacía demasiado tiempo ya y sí que curiosamente había pensado en él hace justo un par de días. Como pasa siempre. Sí.
Entonces me acordé de esos casi tres añitos y de cada detalle que mi cabeza me permitió, y no paraba de sentirme y de reir como una niña tonta.
¿Que me emociono con nada? Puede, pero me gusta.
¡¡Qué ilusión verle!!

..y ASÍ estamos...

La misma persona que un día me dijo que era de lo más frustrante y a veces incluso odiosa es la persona que ahora me hace sentirme muy impotente a mí. Tan impotente porque no entiendo su forma de actuar, ni de hablar, ni de hacer, ni de deshacer que me dan ganas de llorar sólo con pensar en ello.
Es como que un día te lo den todo, y te hagan sentirte relativamente bien y al día siguiente apenas te dirijan la palabra. Esos cambios de comportamiento NO LOS SOPORTO. Y por eso tengo ganas de llorar.
Y yo sabía que iba a ocurrir esto; lo sabía.
Porque están pasando cosas relativamente diferentes a todo lo que me haya pasado antes y precisamente por eso son cosas que a mí me costó dejar que pasaran. Y sabía que iba a ocurrir esto; lo sabía. Pero eso a la gente egoísta le da igual, porque no son ellos los que después se sienten impotentes, ni cabreados, ni con ganas de romper cosas, ni se pasan el día chasqueando la lengua y negando con la cabeza.
Es que de verdad, hay ciertas cosas que no puedo entender. A mí también me gustaría poder abstraerme de casi todo a veces, y elegir a lo que darle importancia y a lo que tener aparcado sólo para cuando a mí me interese, y saber decir lo que la gente quiere oír para que se quede contenta; pero es que desgraciadamente no sé hacerlo y por eso me frustra tanto que otras personas sí lo hagan y que encima les resulte sencillísimo. Es como si ya no importara nada.
Verdaderamente en muchas ocasiones me cuesta comprender el comportamiento humano, y tampoco es que me sienta tan diferente al resto, porque en esta vida al final casi todo se reduce a lo mismo, y seguramente a los demás también les costará comprender el mío; es más, me llamaron frustrante y odiosa precisamente por eso. Pero, y lo digo sinceramente, creo que mis comportamientos extraños son por algo, y tienen una mínima base en la que apoyarse, aunque ésta sea estúpida, fruto de mi paranoia e incomprensible; pero al menos la hay.
El caso, que hoy estoy muuuuuy cabreada, mucho, por esa estúpida razón de mierda, que no se merece ni eso. Pero para variar, tendré que esperar a que este enfado se desvanezca sólo. Claro. Es lo suyo.

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Podría haber ocurrido ayer que yo me sentía como las chicas guapas. Pero tú no estabas.

Pobres...

Porque realmente no comprendo que clase de educación recibe la gente en su casa.
Porque para subsanar el aburrimiento hay cosas muchísimo mejores y obviamente más entretenidas que hacer que INTENTAR joder a los demás.
Porque yo todavía me sigo creyendo que la gente va de frente…
Está claro que el problema es que por más que lo intentan, no les llega la sangre al cerebro; pero no me preocupa, porque sé que el día menos pensado se les va a caer todo su puto mundo formado por pequeñas gilipolleces encima, y ya me contarán entonces. No pueden aspirar a mucho más, sólo hay que verlos cuando están por ahí (de verdad, fliparíais).
A ti (vosotros) espero que se te (os) caiga la polla a cachos y si también hay féminas en vuestro jueguecito espero que a ellas les salga una. Yo también os quiero : )
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Sí amigos/as, desgraciadamente convivimos con un apestoso grupo de humanoides que pulula por el planeta a sus anchas.
Y dicho esto, a vosotros sí que os deseo que tengáis un buen día.

Fin de semana

Este fin de semana comenzó perdiendo un tren, cosa que hizo que se retrasaran varias horas mis planes. Es que los servicios públicos a veces funcionan de pena.
Continuó con una interpretación de un sueño, que es bastante creíble para como me siento últimamente, y no me extrañaría nada que fuera verdad.
Al final estuvo todo bastante bien a pesar de tener que pasear por todo León con una bolsa que pesaba como una tonelada y tener la espalda destrozada por ello, y de que de más de ciento cuarenta fotos todas sean vergonzosas, y de que un camarero viera más de lo que debería para lo que se considera medianamente decoroso, y de la gente extremadamente maleducada que puebla los bares, y de la pachanga, y de que me haya dado cuenta de que las tres y media empieza a ser una hora bastante recurrente para empezar a cansarme, y de que la regla haya estado acompañándome todo el fin de semana, y de que no pudiera encontrar un capricho que se me metió entre ceja y ceja, y de que me cayera por unas escaleras y me golpeara la cabeza contra una pared en mitad de la noche (dios, que vergonzoso), y de que se me subiera un gato en la cara (sin comentarios...), y de que me apareciera un arañazo en la nariz por la mañana, y del calor a ratos insoportable y de todas esas cosillas que en realidad son las que hacen estas situaciones memorables y divertidas y algo de lo que te sigues acordando cuando pasa el tiempo. Y eso es lo que merece la pena.

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"Zimmerman había sido un hombre que se deleitaba con lo espantosa que era su vida, y prefería quejarse a cambiarla. Para Ricky, era esa cualidad la que hacía casi imposible que se hubiese suicidado. Sabía que lo que la policía y sus compañeros de trabajo habían considerado desesperación era la verdadera y única dicha de Zimmerman. Vivía para sus odios."
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Estoy perdiendo...

...los papeles, la decencia, los nervios (para mal, o sea que los estoy ganando, o que me ganan ellos a mi), la inspiración, las ganas, la firmeza, la alegría de los últimos meses, la voz, la capacidad de casi todo, el color, la credibilidad, la cabeza, la memoria, las palabras, la seriedad no, el llanto tampoco, ni el miedo (éste no hay forma), también la normalidad, y el tiempo, la figura, la diversión a ratos, la tranquilidad, las ideas, el camino, la originalidad, el ímpetu, la no responsabilidad, el arte, la templanza, la serenidad, la importancia, los viejos tiempos, los recuerdos, el no preocuparme, lo de dentro, la suavidad…
Y me da a mí que la lista no se termina aquí.

31 de Julio

Necesito mucho más de P. de lo que tuve ayer, mucho más. Y eso que tuve bastante más que de costumbre, pero aún así no me conformo con eso. Avariciosa sí, me da igual; y probablemente si tuviera más de lo que tengo aún querría muchísimo más.
Necesito mucho más de P.
Y necesito mucho menos de otras personas y comportamientos que vi y que no me gustaron nada. Nada de nada. La gente cambia demasiado en según que situaciones y lo único que me provoca eso son ganas de repartir bofetadas. La gente es falsa. Falsa y asquerosa. Y hay poca que merezca la pena de verdad.
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Y volvieron a decirme ese HOLA, y volvieron a temblarme las piernas.

Por eso

Porque hoy me pasaría la noche hablando contigo y no puedo voy a hacerlo.
Porque hoy te diría todo lo que pienso y no va a ser así.
Porque sé que ahora me recuerdas como algo que fue (o que casi) y yo a ti como algo que es.
Porque no eres alguien a quien ya le haya dedicado demasiado tiempo y sé que no te irás hasta que te dedique el mismo que al resto (y quizá ni entonces).
Porque no te conocía y aún no lo hago.
Porque me tiro de los pelos por tu culpa y ni siquiera me duele.
Porque quise despedirme de ti y ya te habías ido.
Porque anulas mi capacidad de decir algo coherente (o simplemente de decir algo) pero cuando ya no estás, haces que no pueda sujetar las palabras en la boca, haces que me quemen y tenga que consolarme escribiéndolas por cualquier lado.
Por eso. Por eso y por mucho más

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Querido weblog:
Aún sigo por aquí. En perfectas condiciones. O algo.

Cosas, cositas

Ya se terminó el madrugar y tener un horario más o menos fijo. Ya terminé el curso. Se supone que ahora soy Técnico de Laboratorio de Imagen; algo "muy útil", seguro.
Me dio una pena tremenda, la verdad, porque al final resultó que me encontré con gente genial con quien me lo pasaba muy bien; lo cual es bastante raro para mí. Mención a parte sobre lo de que madrugara encantada y fuera a clase con una sonrisa en la boca a pesar de que tuviera un sueño criminal o estuviera cansada o enfadada (esto me hace creer firmemente que debería intentar dedicarme a algo así. Es de lógica ¿no?).
Como hace tantos días que no escribo (la verdad es que pensaba que eran menos) pues me vienen a la cabeza un montón de cosas inconexas que no sé como escribir, me vienen cosas sobre a que me voy a dedicar este año (esto da para un post entero; no me he matriculado en nada, así que otro año más haciendo el bobo); y cosas sobre que ayer me quemé tanto en la playa que ni siquiera puedo ponerme la ropa o los playeros; y sobre que mis padres se van mañana de vacaciones y aún no sé si yo voy a ir, porque creo que este año no me las merezco (llevo de “vacaciones” desde Enero) y porque creo que tengo que hacer cosas aquí y si al final no voy será el primer año que no voy con ellos (sí, voy de vacaciones con ellos y me gusta); y cosas sobre lo raro que es que te llamen al móvil y te pongan la canción Walking on sunshine y luego cuelguen (¿movistar?); y que ayer estuve en un par de exposiciones fotográficas y por primera vez sentí que tenía algo de criterio más allá del me gusta o no me gusta (que supe ver otras cosas, vamos); y sobre que se me haya estropeado hoy un plan que me apetecía muchísimo; y que me apetece ir a dos festivales y sé que no voy a ir a ninguno; y todas las cosas que también me venían pero que se han escapado al saber que las quería poner aquí.
Necesito buscar ratos para visitaros, ya que aún perdéis el tiempo en pasar por aquí, soyunpocomalapersonaylosiento.

De las vacaciones y demás

Me gusta conocer tus horarios. Me gusta encontrarte a las ocho de la tarde y que me saludes. Me encanta verte por todas partes últimamente. Me encanta que hayamos tropezado de repente otra vez. Me gusta pensar que ayer me mirabas a mí aunque sea mentira (¿lo es?), a pesar de que te dieras la vuelta al pasar y aunque no parara de cruzarme con tus ojos.
Ha habido bastantes holas estos días.
Ha habido bastantes apariciones interesantes, mucho.
Y también vi cosas que no me interesan en absoluto, pero curiosamente eso no me hizo sentirme mal, es más, estos días tengo el ánimo por las nubes y me encanta. Ojalá durara para siempre, pero no nos engañemos, soy yo.
Y me harto de que haya gente que me busque por puro interés y cuando digo cosas que ya saben se enfaden e intenten hacerme sentir que la culpable soy yo. Eso no se hace así.
Tengo pensados un montón de planes esta semana, porque es la Semana Negra y quiero ver un montón de exposiciones y de conciertos y cosas, y si nadie viene conmigo me da igual ir sola. Casi estoy de vacaciones y me niego a desaprovecharlas como otras veces.
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Y yo también quiero, pero no es tan fácil.

Hola

Hola.
Hola, hola, hola, hola, hola, hola. Esa es la palabra de hoy: hola. ¡¡¡HOLA!!! Todo el día estaría diciéndote hola, como hoy. Hola.

(Y por fin queda comprobado que sí).
(Y me dolía la barriga de alegría).
(Y sonreía como una estúpida).
( :) ).

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No acabo de entender porqué no puedo comportarme como una persona agradable, simpática y sobre todo normal en las situaciones que más lo requieren. De verdad que no lo entiendo. Joder.

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La personita que me hace sonreír con sólo decir mi diminutivo es la misma que me alegra las mañanas con el ruido que hace cuando camina por los pasillos. Es esa persona que huele tan bien cuando pasa a tu lado que te dan ganas de colgarte de su cuello y estar así todo el día (y no huele a colonia). Esa que me pide las cosas tan delicadamente a pesar de su voz gravísima. Esa que hace que me ponga colorada cuando coge su silla y se sienta a mi lado o cuando me dice que le gustan mis calcetines de rayas o mi cinturón con manchitas de vaca. Esa persona que me hace no saber que contestar cuando me está contando algo y yo simplemente le río las gracias porque me muero de la vergüenza.
Me cabrea pensar que vaya a ser una de esas personas a las que voy a volver a ver más bien poco.
Me cabrea que mis mañanas vayan a dejar de oler así, y ya no verle en color rojo. Dejar de oírle hablar sobre música y alcohol. O comer. O reirse. Y que ya no me haga cosquillas ni me tenga que pedir que le riña porque yo no me atrevo a hacerlo.
Y me cabrea aún más todo esto porque no sé si quería que fuese así y porque esa persona que me hace sonreír con sólo decir mi diminutivo es la misma que va a traer más dolores de cabeza a mi vida. Y no me hacían falta.